EL DEBER ESPECIAL DE LA ESPOSA:
Esta es la cualidad
especial de ella. Si tiene toda hermosura y todo conocimiento pero no respeta a
su marido, no es buena esposa. La creación lo sugiere. Fue creada después del
hombre (1Tim.2:13), tomada del hombre (1 Cor.11:8) y para el hombre ( 1 Cor.
11:9). Este orden no es del hombre, sino de Dios. Aun después de la caída, la
orden divina sigue en pie: “Él se enseñoreara
de ti” (Gen. 3:16). El nuevo testamento confirma todo esto (Col. 3:18; 1Ped.
3:1-6). Aun ella sea la cosa más dulce y su marido el más malo, ella sigue
teniendo el deber de respetarlo. Primero tiene que fijar su corazón que
posición es inferior a la de él, y entonces podrá cumplir con facilidad y
alegría todo lo que el respeto implica. No es correcto colocar la costilla
sobre la cabeza, ni aun a su nivel.
1. Descripción del respecto de la esposa
piadosa.
A. Lo tiene en alta estima. “Todas las mujeres las mujeres darán
honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor”. (Est. 1:20). Reflexione en
la excelencia de su persona y valórela como se debe. Y si él no es un hombre
realizado, entonces debe ella considerar la excelencia de su lugar como “imagen
y gloria de Dios”. (1 Cor.11:7) lo estimo usted cuando lo eligió como marido, y debe seguir haciéndolo.
Recuerde la falta de respeto de mical para con David y el consecuente castigo
de Dios. (2 Sam.6:16,23). Su familia y sus vecinos la respetaran como ella
respeta a su marido así que, al honrarlo a él, se honra a ella misma.
B. Lo ama de verdad. Este
respeto está compuesto de amor, que es también el deber de la esposa (Tito
2:4). Sara, Rebeca y Raquel dejaron completamente a sus padres, amigos y patria
por amor a sus maridos.
C.
Lo
complace con diligencia. La
palabra “reverencia” en Efesios 5:33 es literalmente tema. Ella
debe mantener “casta conversación, que es en temor “(1Ped. 3:2), porque el uno
sin el otro es inadecuado. Este temor no es servil, sino un sincero deseo de
complacerle y negarse a ofenderlo. “Hare todo lo posible para complacerlo,
aunque no temo su mano, sino su ceño fruncido. Preferiría desagradar al mundo
entero antes que a mi marido.”
2. El patrón para el respeto de la esposa
piadosa.
A. El respeto de la iglesia por Cristo.
“las casadas estén sujetas a sus propios
maridos, como al Señor” (Ef. 5:22). “como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (5:24). Su sumisión ha de
ser como la sumisión ideal de la iglesia a Cristo.
1) En todo. En lo grande en lo pequeño, en
lo que le es agradable y lo que le es agradable a ella. Solo cuando él requiere
lo que Dios prohíbe o prohíbe lo que Dios requiere ha de negarle ella su sumisión.
Ella puede razonar con él en cuestiones que le son inconvenientes a ella, pero
si no lo persuade, y no se trata de un pecado, ella debe someterse a él.
2) Libre,
con buena disposición y alegre.
El servicio que el cristiano rinde al señor es con buena voluntad
(Ef. 6:7). Así que la esposa debe someterse a su marido como si hubiera una
sola voluntad en el corazón de ambos. Lea y Raquel seguían a Jacob como su
sombra (Gen. 31:16). La reverencia de Sara era sincera, pues llamaba “señor” a
su marido (Gen. 18:12), y esto es un ejemplo para las esposas cristianas (1Ped.
3:6). Por lo tanto una obediencia a regañadientes es inaceptable y, por lo
general, brota del orgullo y engreimiento que ella no ha mortificado. Aun si él
es severo, es mejor que ella cumpla su deber, y deje que Dios juzgue.
B. El respeto del cuerpo por la cabeza. “porque
el marido es cabeza de la esposa “(Ef. 5:23). Todos los miembros del cuerpo
saben que la cabeza útil para el bien de ellos. La mano aceptara una herida
para proteger la cabeza. Sea lo que fuere que la cabeza decide hacer, el cuerpo
se levanta y la sigue todo el tiempo que puede. Este es el modo que la esposa
debe honrar a su marido, segundo solo a Dios. Es ridículo pensar que la cabeza
pueda ir en una dirección y la costilla por otra que un soldado mande a su
general o que la luna pretenda ser superior al sol. Esto se altera únicamente
si el marido es insano. “el hombre tiene autoridad en su casa a menos que sea verbum anomulum; es decir, un necio, “(Lutero).
3. La demostración de respeto de la esposa
piadosa.
A. De palabra. “de
la abundancia del corazón habla la boca” (Mat. 12:34). Si ella realmente lo
respeta, se notara en lo que dice. “Y la
ley de misericordia está en su boca” (Prov.31:26; vea 15:24).
1
Habla respetuosamente
de el en su ausencia.
Ninguna esposa es demasiado grande ni buena como no imitar el ejemplo
piadosa de Sara y darle un título de respeto como “Señor” (1Ped. 3:6). La mujer
malvada se refiere a su marido como “el hombre” (Prov. 7:19, literalmente en
hebreo). ¡Oh que esto fuera lo peor que
las esposas llamaran a sus maridos a sus espaldas!
2) Le habla respetuosamente en su presencia.
Cuídense de:
a.
Interrumpirlo cuando habla, o decir diez
palabras por una de las de él. El silencio, más que el hablar, muestra la
sabiduría de la mujer. La mujer sabia usa las palabras con moderación.
b.
Usar palabras o un tono irrespetuoso. Procure
ser un “espíritu agradable y paciente” (1Ped. 3:4). No tema que esto empeorara
a su marido, más bien confié en la sabiduría de Dios (1Ped. 3:1;Prov.25:15).recuerde
que Dios le escucha y le juzgara por cada palabra ociosa (Mat. 12:36).
Idealmente, tanto el esposa deben ser lentos para apasionarse, no obstante en
esto, donde uno debe ceder, lo más razonable es que sea la esposa. Ninguna
mujer recibe honra por haber tenido la última palabra. Algunas mujeres
argumentan que su lengua es su única arma, pero el sabio sabe que su lengua la
enciende el infierno (Sgto. 3:6). Note como Raquel le hablo impulsivamente a
Jacob: “Dame hijos, si no, me muero” (Gen.30:1), y en cuanto tuvo dos, ¡murió! (Gen.35:18). Por otro lado, Abigail se comportó
con prudencia y recibió honra con un marido muy malo. Si el respeto no
prevalece con él, el enojo tampoco. Por eso es que el marido y la esposa
deberían acordar que nunca se levantaran la voz uno al otro.
B. De hecho.
1) Ella obedece sus instrucciones y sus
restricciones.
Sara obedeció a Abraham, y ella es un ejemplo digno (1Ped. 3:6). Él le
dijo: “Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes” (Gen.
18:6), y ella lo hizo inmediatamente. La esposa está obligada con sinceridad a
obedecer a su marido en todo lo que no sea contrario a la voluntad revelada a
Dios y, aun en este caso, debe negarse respetuosamente. Por ejemplo ella, no
puede dar consentimiento a omitir la lectura bíblica o la oración o a no
santificar el día del Señor, aunque él lo mande enérgicamente. El hogar es el lugar apropiado para ella; ella es su
hermosura; allí es donde se desenvuelve y es su seguridad. Solo una necesidad
urgente debe impulsarla a salir. Los pies de la prostituta no moraban en su
casa (Prov7:11). La esposa debe vivir donde su marido lo juzga mejor. Las
esposas deben “ser prudentes, amar a sus
maridos, amar a sus hijos, ser templadas, castas, tener cuidado de la
casa (en Griego, oikouros, que
significa cuidar la casa, trabajar en el hogar, quedándose en casa y atendiendo
los asuntos de la familia, Concordancia de Strong), buenas, sujetas a sus
maridos” (Tito 2:24,5).
2)
Ella le
pide su consejo y escucha sus reconvenciones.
Rebeca
no mando a Jacob a su hermano Laban sin consultarle a Isaac (Gen. 27:46).
Sara no hecho a la sierva Agar sin consultarle a Abraham (Gen. 27:46)
La mujer Sunamita no iba a
recibir al profeta en su casa sin decirle a su marido (2Rey.
4:10). Su tarea más difícil es escuchar
la reconvención con cariño y gratitud,
Especialmente si tiene un espíritu
orgulloso y contencioso. Pero ella debe recordar
Que tiene sus faltas y que
nadie la ve mejor que su marido. Así que contestarle con
Dureza por sus reconvenciones
muestra una gran ingratitud. Si ella realmente lo
Respeta.
3)
Ella
mantiene una actitud respetuosa y alegre en todo momento.
No debe ceder a la irritabilidad o la depresión cuando el este contento,
ni estar eufórica cuando el este triste. Debe hacer todo lo posible para que se
complazca en ella. Exprese contentamiento con lo que tiene y con su posición, y
un temperamento dulce a fin de que el disfrute de estar en casa con ella.
Estudie ella como le gustan a él sus comidas, sus ropas, su casa y obre
conforme a le agrada, porque aun debido a estas pequeñeces surgen muchas agrias
discusiones. Nunca deba permitir exceso de confianza con el genere desdén. El
amor de él no debe hacerle olvidar sus deberes, sino aumentar sus esfuerzos. Su
cariño no debe disminuir su respeto por el. Es mejor obedecer a un hombre sabio
que un necio. La mayoría de los maridos se reformaran si sus esposas lo
respetan adecuadamente. De la misma manera, la sabiduría y el afecto de él se
ganan el respeto de la esposa en la mayoría de los casos.
Algunos
harán caso omiso a estos consejos con la excusa de que nadie puede ponerlos por
obra, pero esto es una burla a Dios el castigara a los tales si su venganza no
le llegan en esta vida, como sucede con frecuencia con los rebeldes, entonces
le llegara en la próxima. El cristiano autentico se caracteriza por un
sostenimiento fundamental al consejo bíblico sin estos, somos meros hipócritas.
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